19 de marzo de 2012


Colón y su verdadero descubrimiento.

1471 España. Un niño llamado Cristóbal Colón, estudiante en una escuela de un pueblo pequeño de su país estaba  en la clase de Geografía, su profesor le contaba acerca de la India, un lugar no descubierto aún. Cristóbal al volver se vió interesado en el tema, y se dispuso a investigar sobre este.
 Colón era un chico de 14 años cabello moreno, alto y delgado, vivía  junto a sus padres y hermanos. Su padre trabajaba en el puerto como marinero, mientras que su madre era ama de casa. Sus hermanos de diecisiete y once años, tenían una choza detrás del terreno.
 Diez años más tarde Cristóbal había finalizado sus estudios en la universidad de Barcelona. El día de su recibida, a Colón le llegó una carta a su centro de estudiantes desde su pueblo, informándole que su padre había muerto en el mar por el hundimiento del buque que zarpaba hacia el otro lado del mar Mediterráneo.
 Su carrera se había basado en la biología marina de aquella época.
 Al enterarse que su padre había muerto decidió volver a su pueblo de origen.
 Su amigo de la infancia, Leopoldo Mariquita de la Flor de Kazajstán se habían encontrado en la plaza principal de Mintori. Hablaron de sus años sin verse. Leopoldo le cuenta sobre sus estudios basados en la geografía e Historia de esos tiempos. Cierto tema al que llegaron en el intercambio de palabras charlaron sobre la misteriosa India de noveno año que les había hablado el profesor Rafaelo.
 Se propusieron encaminarse hacia el nuevo descubrimiento de las tierras extrañas.
 En el año 1491 Cristóbal Colón y Leopoldo Mariquita de la Flor de Kazajstán comenzaron con el armado de las tres embarcaciones: La Pinta, María y la Niña, serían grandes y con todo lo necesario para ir mar adentro.
 Un año más tarde, un 3 de agosto de 1492, con mapas y barcos zarparon junto a los ayudantes a bordo. Pararon en islas pequeñas del océano Atlántico para reparaciones de los buques, pero especialmente la comida la tenían justa para el viaje que duraría dos meses y nueve días exactamente.
 A principios de octubre, ya casi al final de la expedición, entraron en una tormenta enorme a la que nombraron "El ojo de la India". Gris y tenebroso estaba el cielo, las aguas se sacudían cada vez más fuerte, era incontrolable que las embarcaciones se muevan menos de lo que se movían, las velas eran imposibles de manejar, hasta que luego de unas horas, parecía todo calmo, como si toda esa tormenta hubiese quedado atrás, cuando de repente aparece un remolino de agua gigante, ellos no sabían en que consistía eso, solo que los arrastraba hacia él. Parecía como que si se los fuera a "tragar". Empezaron a dar vueltas sin parar, se acercaban más al centro, el corazón de cada uno de los tripulantes palpitaba cada vez más fuerte, pensaban en sus familias, en que harían con sus hijos, esposas, padres y hermanos, que nunca serían encontrados.
 Al fin y al cabo entraron al ojo del remolino, pero sospechosamente no habían muerto, la gran pregunta era, ¿Qué había pasado? ¿Por qué no murieron en el suceso al caer? ¿Por qué seguían cayendo? Era un clima raro, sin frio ni calor, templado como un día común, no se veía más el cielo, solo una cortina de agua a su alrededor, vueltas y más vueltas llegaban a marear a los tripulantes.
 Colón y Leopoldo en su cabina hablaban sobre el suceso que los estaba alertando a algo catastrófico, el ambiente se ponía cada vez más tenso. El primo de Leopoldo llamado Teófilo estaba en la popa dando el mando de lo que tenían que hacer y lo que pasaba en frente del buque.
 De repente las aguas negras comenzaron de vuelta a moverse cada vez más, pero en esta oportunidad habían entrado en una corriente de agua, sospechosamente no se mojaban, ¿era esto posible? No tenían la palabra para calificar lo que estaban viviendo, ¿era esto un sueño?, o ¿estaban en verdad viviéndolo? Enormes bestias se aparecieron e invadieron la corriente marina, iban atropelladamente chocándose entre ellas. Colón, que era un biólogo recién recibido de la universidad miraba atentamente de que se trataban este "ataque". Según Cristóbal eran una mezcla de cabeza de pez, con ojo de vaca, cuerpo de caballito de mar, con aletas de ballena, y cola de dragón.
 El túnel parecía interminable, cuando de repente junto a las bestias marinas logran salir por un acuífero. Terminaron en una isla en ¿Quién sabe dónde? Colón estaba segurísimo que había descubierto la India.
 Finalmente lo triste de esta historia fue que Cristóbal Colón murió sin saber que lo que había descubierto era América y no la India.
Pero la historia no concluye aquí, yo, personalmente, he narrado este corto fragmento para dirigirles lo que me enteré hace unas semanas. Colón fue un antepasado mío, soy nacido en España, y mi familia ha mantenido en secreto la verdadera historia de cómo Cristóbal había descubierto América. Necesitaba revelarlo, era imposible guardarme este secreto que durante siglos solo la familia lo sabía. ¿Cómo esconderle esto al mundo? No podía, era algo que tenía que decir antes de mi muerte, ahora con 57 años de vida, y con seguridad les diré que mi nombre es Adán del Yajtanún.

Barcelona, España, 9 de septiembre de 1997.

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